jueves, 19 de febrero de 2009

Porque simplemente siervos

Mi mayor desafío fue conocerme a mi mismo. Miles fueron los rincones que recorrí de un complejo laberinto, que me llevó algo así como 20 años entender, aún no me puedo considerar fuera de el, pero si algo próximo a su fin, al menos puedo ver la luz.


Fue un largo camino donde el objetivo era uno solo, tocar fondo. Luego de tocar fondo vendría lo que podríamos llamar iluminación, el entender, el ocupar el vacío que hoy llevo dentro, pero no sería tan fácil.


Sufriendo las secuelas del proceso, no hice más que cuestionar mi fe, definirla, ponerla a prueba, pero sobre todo cuestionarla. La pregunta es una sola, ¿existe dios?.


Templos, libros, artículos, discusiones, meditaciones, todo en pro de encontrar una respuesta, más no logre más que conservar intacta mi pregunta original. Si tenía en claro que el objetivo era tocar fondo, yo quería llegar ahí.


Visité como tantas veces una iglesia, donde se lleva adelante la religión que me tocó vivir, y no vi más que hombres adorándose unos a los otros, santificándose, vistiendo ropas distintivas, categorizadoras, pero vi simplemente eso, hombres.


Tuve que abandonar ese lugar, ya que mucho me costó encontrar al dueño de casa, simplemente veía hombres queriendo lucir como el. Sentí lo mismo que cuando quieres ver el sol en el horizonte y un edificio no te lo permite, yo quería ver a dios y no a hombres queriendo tomar su lugar.


Luego de meditar, puedo destacar que estoy convencido de que las religiones no son más que grupos de personas, las cuales sufren  cuando no pertenecen a nada, y en estos grupos ven saciada su sed de pertenecer. Se identifican, comparten rituales, ideas, imágenes y por la propia naturaleza humana intentar ser importante en este grupo, sin notar que están distrayendo la mirada, que son el edificio que tapan el sol en el horizonte.


A partir de ese momento comencé a buscar a dios de manera distinta, sin creer en historias contadas por hombres, sin buscar rostros dibujados por hombres, sin seguir rituales establecidos por hombres.


Cualquiera sea el lugar donde exista una persona, cualquiera sea su cultura, puede estar completamente aislado, puede ser una extraña tribu jamas vista, todos finalmente miran al cielo, una roca, algo... y lo adoran, ese es el dios que hoy busco, el dios de todos, el que no conocemos su nombre.


Una tarde gris frente al mar, me sentí pequeño, el cielo estaba gris, el viento poderoso, el paisaje que tenía frente a mi era increíble, yo notoriamente minúsculo ante tanto poder. Grite mucho, ¡quiero verlos!, ¡quiero saber si existen!, ¡quiero pruebas!, nunca obtuve respuesta, luego de meditar lo ocurrido finalmente algo más de luz, ¿quien creía yo que era para exigir algo a el mismo dios?, tal vez mi actitud fue consecuencia de ver tantas personas que aseguran tener linea directa con el dios correcto.


Hoy entiendo que el nunca se manifestará frente a mi, ya que infinito es el universo e infinito su poder, y creo entender lo que es la fe, saber que cada movimiento, pensamiento, todo pasa por el, saberlo aunque nunca lo veamos, porque sería creernos demasiada cosa si pensamos que tenemos algún tipo de derecho a verlo, en realidad no sabemos ni si podríamos verlo, porque sencillamente no sabemos que es.


Este blog tiene como objetivo ser el cuadernillo donde paso en limpio el resultado de meditar, tocar fondo y renacer.